En todos los animales se dan enlaces afectivos y táctiles entre las madres y sus crías. Estos vínculos resultan ser un medio para asegurar la supervivencia y continuidad de la especie. En los seres humanos, al igual que en el reino animal, se establecen vínculos entre las madres, padres, cuidadores y su bebé como un proceso biológico, que asegura la supervivencia del ser humano. En los bebés humanos aunque el momento crítico para establecer la vinculación se determina por la forma de nacer y las primeras horas después del nacimiento, el periodo para establecer un apego sano es más flexible y puede continuar durante meses e incluso años después del nacimiento y es determinado por como el bebé interactúe y se retroalimente con la madre, padre y cuidadores.

Los seres humanos desde el punto de vista del comportamiento pertenecemos al tipo de mamífero de acarreo, requerimos de ser alimentado frecuentemente y necesitamos tener un contacto continuo con nuestros padres y cuidadores debido entre otras cosas, a que nacemos neurológicamente inmaduros y nos desarrollamos más lentamente en comparación con otros mamíferos. El arraigo y el tipo de vinculación que se establece en la etapa temprana de vida en el ser humano establece patrones duraderos en la arquitectura cerebral de éste; las conexiones neuronales que se definen en base a la clase de apego temprano impactarán de manera decisiva no sólo en las capacidades y habilidades cognitivas y socio emocionales en los años posteriores de vida, sino también en la salud, resiliencia y autoestima de la persona.

Partiendo del hecho de que el contacto continuo es una necesidad básica para un bebé humano que no tiene otra posibilidad para sentirse amado, aceptado, seguro y contenido, de que la realidad de las madres y padres trabajadores a los que brindamos servicio no les permite estar en contacto permanente con su bebés, es evidente que se requiere que el personal de CENDI coadyuve como una extensión del cuidado materno en la consolidación de vínculos afectivos sanos. Sensible de la trascendencia del mundo emocional del infante y fundamentada en la pedagogía de la ternura, nuestra institución brinda a cada niño una atención personalizada, cálida, amorosa, respetuosa, basada en la escucha y en la atención pertinente de las necesidades individuales. El apego abona a desarrollar la inteligencia emocional y genera confianza, seguridad, estabilidad, disminuye o evita el stress infantil y el miedo al abandono