El tacto es uno de los sentidos más primitivo. Es el primero que se desarrolla en el útero. El sentido del tacto es imprescindible para la salud y sobre todo para la salud emocional de un ser humano a lo largo de toda la vida. Una persona establece contacto con su entorno por medio de este sentido y puede prescindir de otros sentidos, pero no podría sobrevivir sin el sentido del tacto y las múltiples funciones que se realizan a través de la piel. El contacto cutáneo positivo que se llega a establecer por medio del tacto, mejora el funcionamiento del sistema respiratorio, circulatorio, digestivo, excretor, nervioso y endocrino; a su vez equilibra los patrones de comportamiento reduciendo los umbrales del miedo, la excitación y la tensión.

La práctica de masaje infantil estimula el proceso de mielinización y sinapsis impactando positivamente en el neurodesarrollo temprano, fortalece la coordinación muscular y aumenta la consciencia e integración del esquema corporal, robustece el sistema inmunológico, fomenta la producción de hormonas del crecimiento, además de que cubre necesidades básicas del ser humano en la etapa temprana de vida como son: calor, apego, soporte, contención, sensaciones kinestésicas, amor, y descarga de tensión y energía. El Masaje Infantil también favorece en el bebé la vinculación y el apego sano con sus cuidadores y crea las condiciones para apoyar al bebé en su totalidad desde el principio, escuchándolo, trasmitiendo respeto, ofreciéndole amor incondicional y ayudándolo de esta forma a crecer con seguridad y confianza.

Dentro de la rutina de cuidados diarios de CENDI en el área de lactantes, las educadoras ofrecen masaje infantil a todos los niños con la secuencia de técnicas de tacto, voz y mirada desarrolladas exclusivamente para bebés por Vimala Schneider.